CONTAMINANTES Y VALORES DE REFERENCIA

Dióxido de azufre (SO2)

Este contaminante primario es un gas incoloro, no inflamable, de olor fuerte e irritante. Su vida media en la atmósfera es corta (2-4 días) y es uno de los responsables del fenómeno de la lluvia ácida.

A nivel global, más de la mitad del SO2 que llega a la atmósfera es de origen antropogénico, sobre todo por la combustión de carbón y petróleo y por la metalurgia. No obstante, y aunque en los últimos años está disminuyendo su emisión gracias a las medidas que se han ido adoptando, en algunas áreas industrializadas hasta el 90% del SO2 emitido a la atmósfera procede de las actividades humanas.

En cuanto a sus repercusiones en la salud, cabe destacar que las concentraciones elevadas de SO2 causan irritación de los ojos y afectan al aparato respiratorio, agravando enfermedades respiratorias y cardiovasculares existentes.

SO2

 

[1] Para la aplicación de este valor sólo  se tomarán en consideración los datos obtenidos en las estaciones de medición dirigidas a la protección de los ecosistemas naturales y de la vegetación, las cuales han de  estar situados a una distancia superior a 20 km de las aglomeraciones o a más de 5 km de otras zonas edificadas, instalaciones industriales o carreteras. A título indicativo, un punto de medición estará situado de manera que sea representativo de la calidad del aire en sus alrededores dentro de un área de al menos 1000 km2. Las Administraciones competentes podrán establecer que un punto de medición esté situado a una distancia menor o que sea representativo de la calidad del aire en una zona de menor superficie, teniendo en cuenta las condiciones geográficas o la posibilidad de proteger zonas particularmente vulnerables.

 

Óxidos de nitrógeno (NO2 y NOx)

De los distintos óxidos que forman esta familia, los de más interés en calidad del aire son el monóxido de nitrógeno (NO) y el dióxido de nitrógeno (NO2). Suele hablarse también de los óxidos de nitrógeno totales (NOX), calculados como suma de las concentraciones en partes por billón de unidades de volumen (ppbv) de NO y NO2, y expresados posteriormente en µg/m³ de NO2.

Estos compuestos, junto con el amoníaco, pueden reaccionar con el agua de la atmósfera produciendo ácidos que contribuyen al fenómeno de la lluvia ácida.

El NO es un gas incoloro e inodoro, tóxico a altas concentraciones y presente en el aire en menos de 0,50 ppm. Aunque a baja concentración su tolerancia por los seres vivos es aceptable, sin embargo es oxidado por acción del ozono para producir NO2 y por tanto responsable, en parte, de la contaminación fotoquímica.

El NO es producido por acción biológica y en los procesos de combustión. Su tiempo de residencia en la atmósfera está estimado en 5 días.

Por su parte, el NO2 es un gas pardo-rojizo de olor asfixiante. Figura entre los contaminantes más peligrosos, tanto por su carácter tóxico e irritante, como porque se descompone por medio de la luz formando oxígeno atómico, que es muy reactivo, y convierte el oxígeno molecular en ozono.

En cuanto al origen de los óxidos de nitrógeno, se considera que el 67% de las emisiones de NOX son de origen antropogénico, de las cuales, más del 90% se originan en combustiones a elevadas temperaturas, tanto de fuentes estacionarias como móviles, por combinación del nitrógeno y oxígeno presentes en el aire originando NO, que posteriormente se oxida a NO2.

Los óxidos de nitrógeno afectan fundamentalmente al aparato respiratorio pudiendo causar bronquitis y neumonía así como una menor resistencia a las infecciones de las vías respiratorias. A niveles elevados, pueden producir rápidamente quemaduras y dilatación de los tejidos de la garganta y de las vías respiratorias superiores, reduciendo la oxigenación y ocasionando la acumulación de líquido en los pulmones.

NOx

 

[2] Para la aplicación de este valor sólo  se tomarán en consideración los datos obtenidos en las estaciones de medición dirigidas a la protección de los ecosistemas naturales y de la vegetación, las cuales han de  estar situados a una distancia superior a 20 km de las aglomeraciones o a más de 5 km de otras zonas edificadas, instalaciones industriales o carreteras. A título indicativo, un punto de medición estará situado de manera que sea representativo de la calidad del aire en sus alrededores dentro de un área de al menos 1000 km2. Las Administraciones competentes podrán establecer que un punto de medición esté situado a una distancia menor o que sea representativo de la calidad del aire en una zona de menor superficie, teniendo en cuenta las condiciones geográficas o la posibilidad de proteger zonas particularmente vulnerables.

 

Partículas en suspensión

Por partículas se entiende cualquier sustancia, a excepción del agua, presente en la atmósfera en estado sólido o líquido bajo condiciones normales y cuyo tamaño es microscópico o submicroscópico, pero siempre superior a las dimensiones moleculares.

Al conjunto de partículas que pueden encontrarse en la atmósfera se les conoce con el nombre de Aerosoles.

Un factor importante en el efecto de las partículas en la salud, junto con su composición, es el tamaño de las mismas, puesto que determina su grado de penetración y el tiempo de permanencia en las vías respiratorias.

Se distinguen dos grupos fundamentales:

Partículas gruesas: Tamaño superior a 2,5 micras con un máximo alrededor de 10 micras. Su origen es principalmente natural, aunque también puede ser liberadas por la acción del hombre. Las partículas mayores se depositan de forma rápida por acción de la gravedad. Las partículas de tamaño inferior a 10 micras se conocen como PM10 y están actualmente legisladas mediante el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire.PM10

Partículas finas: Tamaño inferior a 2,5 micras. Su origen es diverso pero tienen una alta componente antropogénica. La eliminación se hace principalmente por acción de la lluvia. Las partículas menores de 2,5 micras se denominan PM2.5 y sus valores de referencia se encuentran también en el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire.

La mayoría de las partículas de diámetro mayor a 5 micras se depositan en las vías aéreas superiores (nariz), en la tráquea y los bronquios. Aquellas cuyo diámetro es inferior tienen mayor probabilidad de depositarse en los bronquiolos y alvéolos.

Las partículas en suspensión pueden provocar daños en las vías respiratorias, alteraciones en la coagulación de la sangre y en el ritmo cardiaco, agravando enfermedades de tipo coronario y respiratorio (asma, bronquitis, etc.).

 

PM2,5 

[3] Valor límite indicativo que deberá ratificarse como valor límite en 2013 a la luz de una mayor información acerca de los efectos sobre la salud y el medio ambiente, la viabilidad técnica y la experiencia obtenida con el valor objetivo en los Estados Miembros de la Unión Europea.

 

Ozono (O3)

El ozono es un gas irritante, de color azul pálido, relativamente inestable a temperatura ambiente y que presenta una gran tendencia a descomponerse siendo un gran agente oxidante.

Aproximadamente un 90% del ozono presente en la atmósfera se encuentra en la estratosfera, formando la conocida “capa de ozono” que protege la superficie terrestre de las radiaciones ultravioletas solares.

Cuando el ozono se forma en la baja troposfera, ozono troposférico, se considera un contaminante que puede originar problemas en la salud, sobre todo en sectores sensibles.

El ozono es un contaminante secundario (no es emitido directamente por ninguna fuente) que se origina por reacciones químicas de sus precursores, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles principalmente, en las que juega un importante papel la radiación solar, ya que las reacciones son de tipo fotoquímico y precisan de altas temperaturas para que sean efectivas. Por ello, la formación de ozono en la baja troposfera suele presentarse en días soleados y calurosos.

Debido al tiempo que se necesita para su formación, entre otros factores, los niveles altos de ozono suelen aparecer en los alrededores de las ciudades, esto es, en las zonas donde el viento ha transportado los precursores emitidos desde las mismas.

La contaminación por ozono causa serios problemas de salud, sobre todo en ciertos grupos sensibles, provocando irritación en ojos, nariz y garganta. Así mismo, diversos estudios han establecido relación entre la frecuencia de crisis de asma con días en los que se han registrado niveles altos de ozono, pues provoca una disminución de las funciones pulmonares.

O3

 

[4] AOT40: Acrónimo de “Accumulated Ozone Exposure over a threshold of 40 Parts Per Billion”, se expresa en [μg/m3]×h y es la suma de la diferencia entre las concentraciones horarias superiores a los 80 µg/m3, equivalente a 40 nmol/mol o 40 partes por mil millones en volumen, y 80 µg/m3 a lo largo de un período dado utilizando únicamente los valores horarios medidos entre las 8:00 y las 20:00 horas, HEC, cada día, o la correspondiente para las regiones ultraperiféricas.

NOTA SOBRE EL UMBRAL DE ALERTA: A efectos de la aplicación del artículo 25 del Real Decreto 102/2011, la superación del umbral se debe medir o prever durante tres horas consecutivas.

 

Benceno

El benceno es un hidrocarburo cíclico constituido por seis átomos de carbono. La presencia en la atmósfera de este compuesto se debe, principalmente, a las emisiones provocadas por actividades humanas en las ciudades.

La fuente más común de benceno es el uso del automóvil, pero también la evaporación de gasolinas y gasóleos, la producción de compuestos químicos, las emisiones procedentes de la combustión incompleta del carbón y de productos derivados del petróleo y la manufactura de pinturas o su utilización. También se han detectado emisiones de este compuesto en vertederos de residuos sólidos de media y alta densidad.

El benceno es un conocido carcinógeno en seres humanos. El respirar concentraciones elevadas de benceno puede causar somnolencia, mareos y pérdida de conocimiento. La exposición prolongada a determinados niveles de benceno es causa de leucemia no linfocítica, anemia, alteraciones de la médula ósea y desórdenes en el tejido sanguíneo.

 

C6H6

 

Monóxido de Carbono (CO)

El monóxido de carbono (CO) es un gas inflamable, incoloro, insípido, ligeramente menos denso que el aire y altamente tóxico. Se genera de forma natural en la producción y degradación de la clorofila de las plantas, así como en los incendios forestales al producirse la combustión incompleta del carbono.

Entre los orígenes antropogénicos destacar los procesos de combustión de combustibles orgánicos, siendo la combustión incompleta de carburantes en los automóviles la causa principal de contaminación por CO, así como la combustión incompleta en focos fijos (calefacciones, industrias) y en la incineración de residuos.

El CO representa una gran amenaza para la salud por su capacidad de reaccionar con la hemoglobina de la sangre formando carboxihemoglobina, que reduce la capacidad de la sangre para realizar el transporte del oxígeno desde los pulmones a los tejidos.

 

CO

imposible conectar al servidor: